DAÑOS COLATERALES

Hay momentos en la historia de la humanidad en que se juntan tal cantidad de factores que es imposible en una vida humana analizar todo por completo. La Revolución Francesa es uno de esos momentos. Cada persona que estuvo la vivió de una manera diferente, probablemente sabiendo que estaban cambiando el mundo para siempre.

Charles Dickens, prolífico escritor, describió, de forma maestra desde un punto de vista algo diferente al que suele ser habitual, esta época histórica en su novela “Historia en dos ciudades”. Él, inglés y sin haber vivido esos tiempos, supo mezclar las historias de dolor y sufrimiento personal que se dan dentro de procesos enormes de cambio. En la historia se tiende a ello en muchas ocasiones. Se habla de cifras y de muertes como meras estadísticas. Por ello, toda novela o incursión en la vida de personas normales viviendo esos procesos de cambio es positiva. Nos hace ver que todos los seres humanos somos iguales y todos somos como somos por nuestras circunstancias. Todo ello es fundamental para seguir avanzando como sociedad.

“Historia en dos ciudades” cuenta la historia de presos que vuelven a ser libres y a tomar parte de la sociedad; cuenta la historia de venganza y resentimiento que se esconde tras cada persona que ha sufrido a lo largo de su vida; cuenta que puedes romper las cadenas de la familia en la que has nacido para elegir una vida diferente. Dickens sabe mencionar y colocar en el tiempo y el espacio la lucha vital de diferentes personajes y su intento de ser felices y prosperar en un mundo sumido en el caos.

Novela muy recomendable estos días por la calidad que demuestra enseñándonos el sufrimiento como “daño colateral” que sufren inocentes ante todo gran cambio. Siempre es bueno leer a Dickens y reflexionar sobre sus historias de miseria y vidas de superación. “Historia en dos ciudades”, sin embargo, se sale un poco de la concepción clásica que tenemos de este escritor y aborda temáticas algo diferentes a sus más famosas novelas.

Primera parte de “Historia en dos ciudades”

Las primeras cincuenta hojas de la novela cuesta un poco leerlas por los múltiples personajes que van apareciendo y cuesta seguir a todos. Una vez los conoces, empatizas y la novela te engancha. La última parte es la mejor y más recordada de todas. Merece la pena el principio por leer el final.

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